Dicen los grandes viajeros que la clave para preparar un equipaje es colocar sobre una cama lo realmente imprescindible y de eso, dejar la mitad. El consejo es más práctico si cabe cuando el equipaje va a ir cargado a nuestras espaldas y durante muchas jornadas de duro camino. En resumen, sentido común, versatilidad y orden.
La mochila ideal no debe pesar más de diez kilos ni llevar cosas “colgadas”, puesto que estas nos pueden dificultar el caminar e incluso provocar algún accidente. Lo más pesado va al fondo y lo más cerca posible de la espalda para equilibrar el peso. Una buena idea es envolverlo todo en bolsas de plástico para evitar humedades, manchas y olores…






